miércoles, 25 de mayo de 2011

En pareja.



Hoy domingo tocaba salida oficial, como todos los domingos, pero últimamente no se qué pasa que las salidas suelen contar con pocos asistentes, normal por otra parte, tanta klandestina durante la semana deja al personal sin ganas de madrugar un domingo. Estoy pensando que habría que penalizarlas de alguna manera y que verdaderamente fueran lo que su nombre indica, salidas al margen de la ley repechinera.
Algunos tienen dispensa para su falta, ayer hicieron en tierras cántabras el equivalente a  varias salidas dominicales de una tacada, aprovecho para mostrarles mi admiración por su coraje, hayan acabado la prueba o no, porque hay que tener valor para meterse semejante kilometrada y desnivel  o siquiera intentarlo. Para otros no encuentro excusa válida… que si llueve, que si responsabilidades familiares, patrias potestades, citas gastronómicas, coincidencias con horarios de misa, etc., etc. Ya empieza a sonar muy repetitivo todo. Ahora con uniforme chulo, registrados oficialmente, blog, foro para organizarnos y demás… y resulta que nos apoltronamos. Es broma, cada uno dispondrá de su tiempo como le venga en gana, de momento no se pasa lista.
Vuelvo al asunto que me ocupa. A las 9 h. (más o menos) solo estábamos Alberto Alloriau y un servidor. Dimos los minutos de cortesía pertinentes por si aparecía alguien y tras sopesar alternativas decidimos reconquistar la Cabaña del Marques.
Iniciamos camino por el Muro y la senda del Piles hasta cruzar el puente sobre la carretera de Gijón a Pola de Siero en Vega. Tras unos  cientos de metros por esta misma  nos desviamos a la derecha cogiendo el Camín de las Medinas en dirección a Caldones. Pasando por detrás del restaurante La Bombilla comenzamos a ascender por un sendero a través  del monte homónimo a la parroquia donde nos encontrábamos. La humedad acumulada  en la vegetación  que crece en el camino -sí, en el propio camino, no solo a los bordes- nos dejó completamente mojados a pesar de no caer una gota de lluvia en ese momento. Otra cosa, creo que  esta subida quedará ya bautizada con el nombre de “donde Ferre rompió el sillín”.
Una vez llegados al cruce de la parada de autobús, donde llega el camín que baja de Deva, sube la carretera en dirección al Fario, otra baja a Rioseco ¿os ubicáis? ¿Sí? Bueno, pues ahí optamos por lanzarnos hacia Rioseco por la trialera que sale justo a la izquierda.
Una vez en el valle nos encaminamos hacia el lavaderu que da comienzo a la ascensión por pista hormigonada (al principio) hacia Cuatro Jueces. Una vez arriba seguimos hacia la cabaña del Marques donde realizamos una pequeña parada para la foto de rigor. Seguimos el camino acordándonos de la última vez que habíamos pasado por allí, los charcos del tamaño de  criaderos de hipopótamos que cada poco cortan el paso obligando a descabalgar (sí, ya sé que alguno no lo haría pero hoy se trataba de andar en bici no de nadar). Ahora el camino volvía a bajar hacia Rioseco de Baldornón, pero la ligereza de nuestras monturas había desaparecido tras una buena capa de barro acumulada tanto sobre ellas como sobre nuestros propios cuerpos. La temperatura había bajado notablemente y un ligero orballu nos acompañó durante un trecho, insuficiente para realizar el efecto “tren de lavado” que tan bien nos hubiera venido.  Por cierto, si alguien pasa por allí y encuentra unas gafas que avise a Alberto. Sin apenas poder llorar tan lamentable pérdida -lo de volver a buscarlas lo desechamos al instante- pusimos rumbo norte haciendo alto en el cruce del camín que sube a las áreas con el que va al Curbiellu y el que baja por la carretera del cementerio. Bajada rápida en dirección al Infanzón, desvío a la izquierda por la pista hasta el camping y ya raudos por carreteras retornamos a las calles de Gijón.

Casi mil metros de desnivel acumulado más un par de kilos de barro también acumulado no mermaron para nada la buena sensación  que nos dejó la “multitudinaria” salida. Como no, en tal día como hoy, gran parte de la conversación nos la ocupó nuestra clase política, pero ahí me temo que poco podemos hacer, el sistema está a su favor. La falta de las “locomotoras”, que habitualmente tiran de nosotros a ritmos un pelín por encima de nuestras posibilidades, facilitó la comunicación pues el aire llegaba a nuestros pulmones con mayor facilidad de la acostumbrada.  De todas maneras se echaban de menos, siempre te obligan a ir un punto por encima y eso es al fin y al cabo lo que nos hace progresar, sin contar que cada unos de ellos no son solo un pistón humano, sino también personas con las que resulta muy agradable compartir tiempo  -¡Buffff! No sabía cómo arreglarlo para que nadie piense que me sobra al lado-
Una buena mañana electoral, creo que elegimos bien.

PD: Siento no haber subido antes la crónica dominical pero YLQH.......

4 comentarios:

  1. Tranquilu YLQH que esti Domingo no tengo escusa, pero seguro que alguno empieza abuscarla ya, será una "Tipicans salita Sargentis Playensis".
    Morituri te saluta.

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  2. ¡No lloréis que me voy a casar con ella! Este domingo a las nueve, puntual a la cita.

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  3. Esto de salir en pareja no está mal. Yo soy muy promiscuo, esti domingo con Alberto, en otres ocasiones con Oscarín, con Jose Luis… pero como con Willy con nadie ¡¡¡Ay, como me acuerdo todavia de aquelles duches de Cangues de Onis!!! ¿Eh, Willy? Ja, ja, ja.
    A ver si empezamos a hacer trios, cuartetos, quintetos y de ahí pa arriba ¡Que estamos perdiendo les buenes costumbres dominicales!

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  4. Que conste que el que echaba de menos a "las locomotoras" era Jose, que yo ya tenía bastante con ir detrás de él. y al legar a casa me hicieron descalzarme a la puerta para entrar!!

    Saludos de Alberto "alloriau"

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